Por |Published On: 21 enero, 2021|Categorías: Energía|

 

Los paneles solares de uso doméstico se han convertido en una de las alternativas más eficientes para abastecer de energía los hogares. Poco a poco empieza a darse una mayor concienciación medioambiental entre el público, y por fin esta opción se contempla como una alternativa clara a un sistema eléctrico tradicional. Por eso te queremos explicar diez ventajas de su instalación.

Por qué contar con paneles solares en casa

Como verás, los motivos de optar por un panel solar son tanto medioambientales como económicos:

1. Te permite el autoabastecimiento eléctrico

El hogar medio puede subsistir perfectamente con las cantidades de energía que producen estos paneles. La principal ventaja es que su número no tiene por qué permanecer fijo.

Si en algún momento tus necesidades energéticas se vuelven más pronunciadas, siempre puedes añadir más placas para que produzcan más y que, de esta manera, quedes perfectamente abastecido. No tienes, por lo tanto, que reducir tu consumo o adaptarlo en ningún momento. Serán las placas quienes se adapten a él.

2. Es una fuente de energía totalmente limpia y renovable

Su impacto en el ecosistema es nulo, ya que lanza un 0 % de emisiones de CO2 a la atmósfera. En un momento en el que la sensibilidad medioambiental está tan presente, abogar por este tipo de procesos energéticos ayuda a generar confianza en este tipo de sistemas, perfectamente fiables, y mucho más higiénicos con el medio. Y, por supuesto, sostenibles. Además, el autoconsumo es una de las opciones más recomendables que tenemos a nivel particular.

3. Supone una inversión de futuro

El precio puede ser, a efectos prácticos, el principal inconveniente que le encuentren muchas personas. Algo que enseguida desecharás cuando te informes sobre la posibilidad de financiar su pago. Y es que, para empezar, dispones de beneficios fiscales a la hora de llevar a cabo la instalación de este tipo de paneles, por lo que el gasto es, al final, mucho menor.

Otro punto que hay que tener en cuenta es el hecho de que, a la larga, suponen un ahorro energético considerable. Si bien el momento inicial de su instalación implica un gasto mayor, a partir de ahí los costes se reducen bruscamente. Por lo tanto, no es más que una inversión de cara al futuro.

4. No te exige apenas mantenimiento

Este es un miedo o una preocupación bastante común que puede existir entre los consumidores. ¿Se estropean los paneles? ¿Es necesario cuidarlos de alguna manera? Lo cierto es que no. Salvo que sufran golpes o cualquier otro tipo de problemas que puedan tener a raíz de causas externas, los paneles funcionarán siempre correctamente.

La ventaja a este respecto está en lo cómodo que resulta saber si su estado es el correcto, ya que el seguimiento que se les hace es a distancia. Concretamente, a través de un sistema remoto de control.

5. No caducan

Y ¿qué pasa con el propio panel? ¿Es algo que haya que cambiar cada poco tiempo? Pues tampoco. Generalmente las placas solares tienen una garantía de vida útil de alrededor de 25 años.

Son inversiones de futuro pensadas para estar en funcionamiento durante largos períodos de tiempo. Esto hace que los paneles sean más cómodos de utilizar y que apenas tengas que preocuparte por ellos tras su instalación.

6. En ningún momento sufrirás desabastecimiento

Es cierto que las placas no siempre pueden abastecer en todo momento tus necesidades energéticas. Sin embargo, que estas sean más pronunciadas en determinados momentos o que el clima y la luz no favorezcan la producción energética en algunos picos no significa que vayas a sufrir desabastecimiento.

Puedes seguir disponiendo de una red eléctrica común que te ayude a subsanar esos picos sin producción solar o, también, contar con baterías de litio que almacenen el excedente que tu propio hogar -a través de los paneles- llegue a producir. Por lo tanto, no tendrás de qué preocuparte.

7. Los paneles muchas veces llegan donde no lo hace la red eléctrica

Si tu hogar se sitúa lejos de núcleos urbanos céntricos y se encuentra apartado de tendidos eléctricos o de las redes eléctricas habituales, la energía solar doméstica puede ser la solución que necesitas. Mediante los paneles puedes estar correctamente abastecido energéticamente si piensas situar tu hogar en un lugar sin suministro.

8. Pronto podrás ajustar tu consumo medio

Si no quieres desperdiciar energía ni quedarte corto, en tres meses por lo general se puede hacer un pronóstico del tiempo de consumo que vayas a tener y de las horas de mayor incidencia.

¿Qué te permite esto? Pues ajustar la cantidad de paneles que vayas a tener instalados en tu domicilio para no depender tanto de la red eléctrica general. De esta forma lograrás reducir todavía más tu gasto en luz.

9. Es una forma de energía que no cuesta nada producir

Otra duda bastante común es la de si los propios paneles necesitan algún tipo de combustible o, incluso, si tienen que conectarse a la red eléctrica para funcionar. Lo cierto es que no. El único desembolso que hay que hacer es el de su compra e instalación. Pero, a partir de ahí, ya no es necesario incurrir en ninguna otra inversión de capital. Tu hogar quedará cubierto y los paneles funcionarán con regularidad sin mayores complicaciones ni atenciones.

10. Se pueden instalar de forma colectiva

Aunque es algo que va a depender de la zona geográfica y urbanística en la que residas, es muy probable que exista la opción de instalarlos de manera colectiva, dentro de una misma comunidad.

Si, por ejemplo, vives en un espacio residencial con varios vecinos próximos, se pueden comprar e instalar de forma conjunta para que suministren energía a más de un domicilio a la vez. Se trata de una inversión conjunta que abarata los costes y hace que sea un proceso más sencillo y práctico.

Ya has visto los principales motivos para instalar paneles solares. Una forma de apostar por la energía limpia, buscando aunar sostenibilidad y respeto al medioambiente dándole, de paso, un respiro a medio y largo plazo a tu bolsillo.

 

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