Sí que es posible desconectarse y convertirse en una instalación aislada. La ley no impide que un usuario se desconecte de la red, pero no es recomendable hacerlo.

Diseñar una instalación fotovoltaica con el objetivo de aislarse totalmente de la red implica sobredimensionar la instalación, con el sobrecoste que esto conlleva:

Hay que instalar más paneles de los necesarios, más módulos de batería de los necesarios para poder hacer frente a cualquier imprevisto, por poco probable que sea, para no quedarse sin suministro.

En el mercado existen dos tipos de baterías: las de plomo-ácido y las de litio. Estas últimas son las más recomendadas y las más caras también porque son más eficientes y rápidas a la hora de cargar, son muy resistentes y requieren poco mantenimiento, además de que tienen una eficiencia del 98%. Su precio por unidad oscila alrededor de los 1.400€.

Supone un coste elevado que solo recomendaríamos en caso de tener un vivienda aislada sin conexión a la red eléctrica.