Sí, el 99,5% del agua del grifo en España se considera apta para el consumo y cumple con todos los estándares de calidad establecidos por la Unión Europea. Sin embargo, no siempre ha sido así y es por ello que en las últimas décadas muchos españoles han pasado de beber agua del grifo a beber agua embotellada. Y es que a lo largo de los años se han ido generando muchos mitos en lo que respecta al agua de red y los posibles problemas de salud que puede ocasionar. Pocos o ninguno de ellos son una realidad a día de hoy. Básicamente, los estrictos controles y sistemas de vigilancia a los que se ve sometida el agua del grifo implican que si no existe un aviso público de la compañía de aguas municipal, el agua es segura para el consumo.