Sí, para primeras residencias y para un consumo mínimo de 2.500 kWh/año. Una instalación fotovoltaica para una vivienda unifamiliar, bien dimensionada, consigue unas rentabilidades del 5% al 8%.

Además hay que tener en cuenta otras ventajas fiscales:

Posibilidad de deducción del IRPF por realizar reformas en el hogar relacionadas con la eficiencia energética.
Reducciones del IBI de hasta el 50% en muchos municipios españoles.
Disponibilidad de subvenciones municipales o de las comunidades autónomas para instalaciones de autoconsumo y/o reformas en el hogar relacionadas con la eficiencia energética.